viernes, 18 de noviembre de 2016

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Estoy viviendo lo inexistente, 
si, 
sintiendo lo que no necesito,
soy dependiente de fantasías,
camino hacia un lugar que parece no tener sentido,
me siento ahogada en una taza de té.

¿Qué logra la gente?
interesándose por ilusiones,
buscando la felicidad incierta, 
amando lo que no conoce, 
confiando en lo que no depende de uno mismo.
Dejando tu lucidez 
en manos ajenas.

Queriendo ver en el espejo lo que pretende querer, 
llenando vacíos con recuerdos, 
abriendo los ojos por la mañana
pensando en su día
más que en la tuya

No hay que negarlo, 
no soy la misma. 
ahora todo es más cálido, 
me siento segura e insegura a la vez, 
un día,
bendito o maldito, 
lo conocí.

más rutinario y necesario que el tabaco, 
más alucinante que las drogas, 
más embriagante que el alcohol,
peor que cualquier droga,
era sentirlo a él
Es tremenda, 
mi necesidad de conservarte,
controlarte, 
cuidarte, 
poseerte, 
que más poseída termino yo, 
más controlada resulto estar, 
tanta mi insistencia porque seas mío, 
que termino siendo más tuya, 
que de mí misma. 

Ya no sé qué clase de persona estoy conociendo,
cuando me haces conocerte a ti, 
y más perturbador es que desordenas cada parte de mí,
al punto en el que termino conociendo mis lados más oscuras, 
dándome cuenta de que aún no conozco todas mis virtudes, 
y lamentablemente, 
aún no estoy conozco todos mis defectos. 

Como típica adicta, 
busco justificar, 
conservar
y aferrarme 
a mí más grande vicio, 
tú.

Preocupante y enloquecedor, 
se lleva mi cordura, 
¡la poca que me queda!
pero estoy convencida,
o quiero estarlo, 
que tiene que darme más bienestar.
Sé que puede. 
Me gusta tanto.
jamás un error me había parecido tan alucinante. 
es como sentir la vida en instantes, 
todas las emociones a la vez, 
y toda la vitalidad que necesito

Por otro lado, dicen que las cosas buenas cuestan...
¿acaso es un obstáculo?
¿tengo que seguir empeñándome?
la vida es tan horrible sin ti
y contigo a veces también 
eso que llamo realidad me acosa todo el tiempo, 
haciéndome creer que no existe ningún tú y yo,
es solo algo que se construye mi pobre y triste corazón,
las frágiles esperanzas, 
la soledad, 
los fantasmas, 
el miedo, 
para tratar de hacerme sentir mejor, 
a esta susceptible y triste persona, 
esa que siempre he sido yo.

Pesimista, seca y sola, 
débil cuando está aún volando entre tus nubes, 
esa que solo necesita una sola caída de regreso al suelo, 
para poder volver a ser fuerte y serena. 

Por el momento sigo ciega y enloquecida,
con miedo a que sea yo la única que se aferra,
queriendo ignorar lo que quizá trate de gritar lo obvio,
aunque yo tape mis oídos, 
o me ponga los audífonos y escuche las piezas que me enseñaste, 
y como toda creación mental que finalmente siempre ha sido todo este amor, 
todo lo que creo y pienso sobre ti es fantasía hasta que se demuestre lo contrario,
temo que con el tiempo sea más necedad que amor, 
mas orgullo que amor, 
mas necesidad que amor, 
más ego que amor, 
más dolor que amor, 
sé que aunque a veces al mirar tus ojos no lo note, 
pero sigo sintiendo que acaricio mi corazón cuando estoy contigo. 
todavía, a pesar de tus golpes, imaginarios y reales,
no se puede contrarrestar lo tiernamente nostálgico, 
que es recordar  lo feliz y emocionada que estuve, 
los primeros días que pasamos juntos. 
Esa fue la semilla. 
ahora somos una bella y brillante planta
que a veces olvidamos regar y sacar al sol, 
aunque después queramos regarla y llenarla de brillo con desesperación, 
porque nos encanta la planta a pesar de que a veces la olvidamos. 

A pesar de que seas el alimento de eso que llamamos fe, 
eres muestra perfecta de que nada es perfecto, 
y de que la vida nunca te deja ser feliz, 
pero eres parte de lo que le da sentido a mi existencia, 
ya no sé si tengo más miedo de tenerte o de perderte.

He cambiado, 
ya no soy la misma impulsiva de antes, 
tampoco soy tan aventurera,
arriesgada y libre, 
ahora pienso que soy la misma loca, 
la misma triste, 
la misma enferma, 
pero más cansada,
me cansé de fallar y caer,
y ahora quiero subir.
Tengo tanta basura archivada en mi cabeza, 
capaz de ensuciar cualquier nuevo pensamiento, 
¡qué feliz era ser niña e inocente!
No contaminada y desalentada. 
Gracias a el, 
escucho con más atención su voz
 que la de las voces en mi cabeza.
Ojalá nadie sepa nunca lo que soy por dentro,
porque nadie confiaría en mí.

3 comentarios:

  1. Oli, por favor vuelve a escribir. Me urge leerte.

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  2. Cada que me siento mal, leo ésto, y me siento peor, pero es tan delicioso y es todo lo que importa.

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